jueves, 19 de diciembre de 2013

Una historia de amor, moderna.

Una historia de tantas, que sucedió, como no, por twitter…

Poniendo tweets normales, frases de lo que te gusta, Extremo, Fito, Marea y, de repente, nueva follower comienza a violar tus interacciones, a seguir tus canciones durante un tiempo.

Cuando vuelves un día normal a hacer lo de siempre, twittear lo que te parece te llega un MD o mensaje directo, como queráis llamarlo y es de esa persona, la cual desde el primer día te llamó la atención y comenzáis a hablar, contaros cosillas y os dais cuenta de que vivís a media hora el uno del otro, que ama tus gustos tanto o más que tú y que encima se puede hablar de todo con ella.

Un día sin venir a cuento, te dicen nos vamos a este sitio, ¿vienes? Y tú, no lo dudas ni un segundo, camiseta de Marea, vaqueros rotos, zapas y te vas.

Cuando estás allí, le hablas le dices que si quedáis y esa persona encantada y tú totalmente nervioso porque no sabes que va a pasar.

La ves y únicamente la ves, no hay nada más que ella en ese momento, su sonrisa al verte y las ganas que tienes de que todo salga bien.

Habláis por hablar, os contáis que todo está genial, escuchando buena música en el banco de un parque, pero claror, tú tienes un tiempo límite, tendrás que volver a tu pueblo a alguna hora…

Seguís hablando hasta que la miras a esos ojazos, te sonríe y se pone colorada, la besas, en la mejilla gira la cara y te muerde el labio, te dice que estabas tardando mucho y te avergüenzas, pero lo conseguiste, lo que tanto deseabas se hizo realidad.

El tiempo se te echa encima y te llaman, vámonos tío, que ya hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, y entre pena y alegría le dices surge esta conversación:

- (Tú) Me tengo que ir, espero que te lo hayas pasado genial.
- (Ella) Ha sido lo mejor que me ha pasado, de verdad.
- (Tú) Me encanta oir eso.
- (Ella) A mí me encantará volverte a ver.
-  (Tú) Me verás.

Acto seguido, la besas, sonríes y te vas, muy contento, no entras dentro de ti, vas cantando y bailando por la calle sin miedo a que te miren mal o te digan que si eres tonto.

Mes y pico, hablando por WhatsApp, te enteras de que viene, que vas a poder estar un rato a solas con ella y lo mejor que puedes hacer improvisando es poner el concierto de Queen en Wembley, comprar unas birras, tabaco y reírte con ella, entre abrazos, besos y caricias.

Una de tus mejores noches, pero ella se tiene que ir, por desgracia y volvéis a lo de hablar por el WhatsApp durante otro largo mes hasta que vuelve, te trae un regalo y tu sin nada, porque tocó el timbre y tu ni te lo esperabas, encima dice que se va en treinta minutos, pero en esos minutos pasó una cosa que te acojonó, una frase a la que le sigues dando vueltas:

“Estoy pilladísima por ti”

Y tú estás como… GUAU SLKDGRHÑRSKJGHRÑAIDKHÑGSLK. Te besa, se da la vuelta y se marcha, en ese momento, no sabes cómo reaccionar…

Un tiempo después seguís igual, pero una cosa ha cambiado, ella está esperando tu respuesta y no sabes que hacer, lo único que sabes es que estas muriendo por dentro de las ganas que tienes de volver a morder esa boca y de ver esos ojazos clavados en los tuyos…

Continuará (?)

PD: Este es mi primer relato/cuento corto, tengo mil ideas para muchísimos más o continuar con este, pero tenéis que decírmelo, sino paso, no me gusta escribir a las paredes.
PD2: Antes de que empecéis a insinuar todo tipo de cosas, eso es INVENTADO.


Adiós a todos, nos leemos y felices fiestas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Desahogando... mi orgullo.

Hey there! I am using WhatssQUIERO decir, hola, que de tiempo lectorcillos míos.

He estado estas semanas un poco fuera de todo, los exámenes ya sabéis y mucha tralla, aún que para lo que ha servido, bueno, eso son cosas que no tengo que explicar más que a la gente que lo debe saber, yo a escribir, que pa’ eso estoy aquí.

Hoy vengo a contaros lo decepcionado que estoy conmigo mismo, sí. Mucha tralla, horas y horas, tardes y nocturnidades, hincando codo, monster y varios litros de café. Para “nada”.

Pero eso no es todo, no sé qué pollas hago con lo poco que tengo, desaparece solo.

Y las pocas noticias que vienen del pueblo no terminan de ser buenas, y hoy me ha dado por darle vueltas, por si esas noticias que “no terminan de ser buenas” terminan siendo malas y es que como pase algo, yo me muero y lo peor es que no estoy ayudando en nada y hoy me siento bastante mal. Pero…

QUIEN QUIERE, PUEDE…

Y soy el primero en querer. Y quiero poder, pero ahora parece que no puedo y me encuentro confuso.
Solo espero que el Lunes me lleguen buenas noticias porque hoy que me ha dado por pensarlo fríamente y, joder, joder. No puedo ni describirlo.

Ojalá que se ponga bien ya, porque menudo mes y pico llevamos todos. Y lo peor de todo, vuelvo a decirlo, es que desde aquí poco puedo hacer y las pocas alegrías que puedo dar, no las doy.

Y esta entrada va por ti, gracias por estar siempre ahí y más este verano tan difícil que he tenido (eso sí, algunas broncas te las podías haber ahorrado).

Prometo que todo lo que a mí respecta, saldrá hacia adelante.

Un abrazo, y nos leemos, ya con más cachondeo pa’l próximo (espero).



Eres fuerte, todo saldrá bien. JMBF.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

En lo que dura un cigarrito.

Hola chicos, chicas, altos, bajos, feos, feas, gordas y tablas de planchar. Y pelirrojas.

Pues estoy aquí de nuevo para contaros algo, algo que en realidad se me acaba de venir a la cabeza y quiero intentar plasmaros a base de mis tonterías y gilipolleces como siempre.

Todos conocéis (y si no es así muy mal) la canción de Platero “Cigarrito” ¿verdad? Ya sabía yo que si y lógicamente esa frase que dice:

“En lo que dura un cigarrito”.

Pues de eso vengo hoy a comentaros pueden pasar tantas cosas en lo que dura un mísero cigarro…

En lo que dura un cigarro, sonríes o lloras o ambas. Eres capaz de aclarar lo que tienes en mente o liarlo más aún. Sientes si amas o solo son “calores”. Bailas, tropiezas, caes y te levantas, sin soltar el cigarro. La besas, le sonríes. No la besas y la dejas. Apruebas o suspendes. Llegas pronto o entras tarde. Sales del bar o antes de entrar. Te tranquilizas o te fumas cuatro seguidos. Lo deseas o lo asqueas. Café y cigarro… Bueno, eso lo sabemos todos. El de después de los  “calores” o el de recién levantado.

A lo que voy yo con esto, es a que en lo que dura un cigarro, pueden pasar miles de cosas, en un momento mínimo de tiempo, sorpresas, llantos, alegrías, DECISIONES MUY IMPORTANTES, cosas inimaginables, cosas que sabías que llegarían y no llegaron.

Esperas con ansia o llegas tarde por fumar, al instituto, para entrar en cualquier sitio, para hacer tiempo porque la gente no llega, fumando deprisa porque tú no llegas.

Lo que viene a ser, que la vida dura, lo que dura un cigarrito. Aprovéchala al máximo, no dejes escapar ni un mísero segundo, sonríe cuando puedas y llora cuando debas, llega tarde cuando debas y no por pereza. Espera a esa persona especial y no la dejes esperar.

Medita fumando, mirando las estrellas y acertarás, ofrece, no seas rácano y te darán más de lo que das. Vive la vida, que un cigarro se consume solo.

Aquí dejo la canción que me inspiró para esta entrada:




Saludos.



domingo, 20 de octubre de 2013

Mierda, cuchara y sonrisas despeinadas.

Hola gente, aquí me tenéis de nuevo, ya más activo con el blog.

Empecemos por mi día de hoy, todo comenzó genial, caminito a Mérida a ver a mi hermano, sin resaca ni nada, es raro, pero bueno, un domingo es un domingo. Pasamos la mañana muy bien, comimos y me vine a los Cáceres, pero el viaje hacia aquí me lo han jodido. Así qué aquí estoy, desahogándome e intentando animarme y animaros por si estáis como yo.

Obviamente, no os voy a decir que me ha pasado, pero sea lo que sea, siempre quedan razones para sonreír e intentar que el día acabe como empezó, felices y contentos.

Lo primero que suelo hacer es pensar: “¿por qué estoy así?” Meditarlo, darle vueltas al coco e intentar buscar esa solución que parece que no existe, pero siempre hay una luz al final del túnel, o una cuerda mal atada para salir del pozo en el que te has metido. Porque en realidad, así es, nos metemos solos, ¿de verdad nos importa tantísimo lo que la gente nos diga? Parece que sí, pero no debe de ser de esta forma.

Después de comerme el coco, sin atender  a nada pongo la música, cuanto más alta mejor y siempre hay alguno de los míos (Robe, Fito, Kutxi, Freddie…) que hace que piense mejor, que sonría o que incluso llore, pero al fin y al cabo, hacen que me desahogue. Ahora mismo por ejemplo:

“Y vive contando primaveras, que dicen que la sangre altera”. (Melendi).


El bueno de Melen (el rastas el otro no mola tanto), me acaba de decir que viva la vida, que no desaproveche nada, que pase de lo malo y busque lo bueno. Y como estas mil y una más. Fijaos:

“The show must go on”. (Freddie Mercury, Queen).


Un grande entre los grandes, que hizo que Wembley se rindiese a sus pies, pues él me acaba de decir ¡QUE EL PUTO SHOW DEBE CONTINUAR! Joder, si lo dice él, habrá que hacerle caso, digo yo eh.

Sin quererlo aparecen cosas así como si nada, que hacen que sonría, me motive, hasta que llore de la puta rabia. Eh, esperad, creo que… sí, viene otra:

“Que más te da si trajino, si tuerzo el camino, si le pego al vino ¡te digo!”. (Kutxi, Marea).


Y va y llega el bueno de Kutxi para decirme y que me entere por todas las maneras posibles que es mi jodida vida y que la gente puede hablar lo que le salga de ahí, que cada uno hace lo que quiere en su vida, que pa’ eso es suya, cohone.

Podría tirarme la tarde así y no acabar el blog.

Después de la música, intentar estar bien, desahogarte un rato, pensar “soy gilipollas”, lo mejor es intentar hablar o desahogarte con alguien de confianza, yo, por desgracia, ahora mismo no puedo, pero los que podáis hacerlo y no lo hagáis, tontos sois.

Y bueno gente, después de todo esto, sin querer, todos, seguramente todos, hayáis sonreído un mínimo de cinco segundos y pensad que durante esa sonrisa, durante esos cinco segundos, que apenas parece tiempo, no estabais pensando en vuestras comidas de cabeza, ralladuras y demás líos.

De momento nada más que alegar… bueno si:

“Voy a parar en el camino y en lo que dura un cigarrito voy a pensar en estos años; todo lo que ha pasado…” (Fito, Platero y tú).



Pues eso, que la vida se pasa, en lo que dura un cigarrito. 


Saludos, espero que os guste.

jueves, 17 de octubre de 2013

Diario de un estudiante. Cap1.

Hola gente, matarme si queréis por no escribir más, me lo merezco pero la vida del estudiante es muy perra.

De eso precisamente os vengo a hablar, seguro que más de uno como yo está fuera de su casa, viviendo a la deriva, esperando que todo salga bien, currándoselo, divirtiéndose, estudiando, gozándolo y demás.

Esta vida es genial, comes lo que quieres, bebes lo que quieres, estudias cuando te apetece, si no quieres ir a clase no vas (mamá como se que leerás esto que sepas que no me fugo), sales de juerga, en fin, lo que te apetece.

Pero siempre, una vez a la semana hay un día que “PUM BANG BANG BANG WOOOOOOOPLOOOF”, todo a hacer puñetas y bajón cojonudo, al menos eso me pasa a mí, no ves a tu gente y claro, pues se les echa de menos, eso de que llegues a casa y la comida este en la mesa, que tu habitación esté medianamente limpia, UN PUTO ABRAZO CUANDO LO NECESITAS, que sales con tus amigos a diario, no sé si me seguís.



Pues esos días son jodidamente asquerosos, no los soporto, solo me ayuda música alta y dormirme cuanto antes.

En fin, echo de menos todo, mi pueblo es una basura, pero la gente que hay en él y quiero tanto no lo son, mis papás, el tonto de mi hermano, mis exiliados, MI GORDO, su sonrisa…

La vida es dura, y cada día me doy cuenta más de ello, pero no hay que deprimirse, amargarse y tal, siéntate, respira y reflexiona, puedes con ello y mucho más, o eso me dicen a mí y de momento no se confunden.

Levantad esas cabezas y venga que nos vamos a enseñar nuestra sonrisa al mundo.




Nos leemos, hasta la próxima.

lunes, 7 de octubre de 2013

UN TRECE DE OCTUBRE DE DOS MIL DOCE

Todo comenzó, un día de Marzo cuando salieron las entradas de ese concierto, de lo que más ilusión me hacía en mi vida, de una cosa que yo tenía que vivir antes de morir, UN CONCIERTO DE EXTREMODURO.

Cuando el mismo día que salieron las entradas yo ya la tenía en mis manos, solo hacía falta esperar a ese trece de Octubre.

Mucho tiempo de espera y ese día llegó, yo levantándome con AC/DC a todo trapo, ducha rápida y a por los colegas que nos íbamos a Cáceres a lo que iba a ser uno de los mejores días de nuestra vida, en el coche con mi padre, nos puso QUEEN a toda caña (gracias a él yo amo el rock).

Nos dejo en el centro comercial, compramos botellón, nos tomamos unas cañas, y fuimos a comer, a las 6 estábamos haciendo botellón en el recinto ferial, calentando las gargantas; con dos copillas llegó un hombre, muy majo, nos vendió las camisetas de Extremoduro, ya estábamos con el kit completo, whisky, camiseta, tabaco, gargantas calientes... 

Era hora de entrar, lo primero que vimos, hora feliz en la barra, dos litros de birra por lo que valía uno, esto comenzaba muy bien, dieron las 22:00, las luces se apagaron y empezamos a escuchar las primeras notas de la guitarra de Uoho, la voz de Robe cantando “el pájaro azul”, pelos de punta, gritos, sudor, empujones, lágrimas…

Una canción tras otra, cada vez más cansados, pero seguíamos dándolo todo, sonó “BriBriBliBlí” y fue el culmen, no cabía dentro de mí, “Si te vas” hizo que se me cayeran las lágrimas, “Puta” hizo que gritara como nadie, “So payaso” bueno, me hizo recordar.



Llegó el momento de la despedida, Uoho se hizo un solo de unos 15 minutos y Robe dijo llorando:

“Sois los mejores, os quiero.”

Después de 3 horas y media de lo que hasta el momento ha sido la mejor experiencia de mi vida, acabamos “cenando” a las 6 de la mañana en un kebap, nos fuimos a sobar, desperté un domingo, con una sonrisa que nadie me podía quitar, y ahora aquí ando, esperando volver a verlos, los echo de menos.

Sé que obviamente no es lo que suelo escribir, pero es una historia genial para contar y recordar.


Hasta el próximo blog.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Espabila.

¡Hola gente! Ya veis, aquí ando a lo de siempre. Que sepáis que no he escrito estos días atrás porque me voy a estudiar fuera y ando liadillo.

Bueno hoy os vengo a contar lo que se siente en muchos momentos y lo que yo he sentido durante un tiempo, eso que pasa cuando no te sientes útil para nada. Os comento.

Llevo cosa de un año sin estudiar, tirado en casa tocándome los cojones, básicamente. No sé sin hacer nada, sin sentirme útil para nada una sensación de vacío, solo gastar, beber, fumar, hacer sofing (para el que no entienda inglés significa estar tirado en el sofá).

Es un coñazo, porque parece que no sirves para nada más aparte de vaguear y chicos, por mucho que os quejéis de “oh otra vez clases, exámenes y bla bla” no hay nada peor que sentir que eres un amargado inútil.

Conocéis esa sensación de que haces lo mínimo y parece que buuuuuuuuf exagerado, que cansancio mas grande. UN PENE. Cansa más no hacer nada que estar moviéndose todo el día os lo digo yo, que tengo unas ganas de empezar las clases que no se qué hacer.

Pero en ese momento hay que jugársela, levantarse y decir  “vamos cojones, que yo no soy un despojo social, yo me lo curro todo”, no esperéis que nadie os lo diga, hacedlo, sentiros útiles que es la mejor sensación que se puede tener, esa sonrisa de tus padres al llegar con las notas aprobadas, esa sensación de tirar un dardo y meterlo en el centro de la diana en el preciso instante que sabes, que haces eso o pierdes la partida. No queráis perder la partida. NUNCA.

Lo que hay que decir es algo así:

“Hoy me he levantado dando un salto mortal” (Hombres G).



Después de todo esto, lo que quiero que sepáis es que tumbados en el sofá no vais a conseguir sueños, ni ilusiones, ni nada, levantaros y luchad por lo que queréis y haréis felices a los demás, conseguiréis que los vuestros se sientan orgullosos de vosotros y por ello os sentiréis felices.


Os dejo gente, un saludo.